Por respeto a la sabiduría

por Pio Antonini

“Lo fatal” (Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza, 1905)

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos!…

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Lo digo yo y lo decía el señor Darío.
Está claro: Ojalá no pudiera ser, pero soy.

Qué más quisiera yo que no ver lo que tengo cerca, no oir lo que me dice, no sentir lo que palpo…
Pero se pasea tan ligera ella, me dice “hola!, me ayudas”, noto su mano donde esperaba encontra el asa de la bolsa.

María venía de hacer la compra, yo pasaba por su portal. Vive en un sexto sin ascensor y le chiflan los helados de cucurucho.

Antonia: ¡Que más quisiera yo no ser, pero soy!

Rubén, sabio tú eres.


Firmado: P.A.

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